La carga, ¿salvavidas del Tren Maya?

Por Jorge Acevedo Marín
Aunque se prevé un baja en el tema de pasajeros, los operadores del Tren Maya ven el servicio de carga un posible salvavidas para este costoso y polémico proyecto.
Ha recibido críticas, pero se insiste en un plan, en un programa de dos etapas que lo haría rentable en 2030, de acuerdo con sus directivos.
La intención es concretarlo justo cuando concluya la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
¿Que transportaría el Tren Maya de carga?
Según el proyecto movería diversos productos: combustible, cemento, acero, granos, autos y perecederos.
La clave del proyecto es la terminal del puerto de Progreso en Yucatán a donde llegarían los productos para cargarlos al tren y realizar su distribución.
Se asegura que, inclusive, ya hay firmadas cartas de intención con empresas importantes que se comprometen a usar este transporte, en lugar de trailers como se mueven ahora
En su primera etapa, que estaría lista este mismo año, el tren tendría una ruta de distribución a Palenque, Cancún, Poxilá y Progreso en estaciones ya multimodales con pasajeros y carga.
Ya después vendría la fase 2, que prevé entre 2027-2028 abastecer a Chetumal, Valladolid, Escárcega, Xpujil, Pomuch y una terminal de combustible en Tulum.
La meta inicial es mover 2 millones de toneladas anuales de los productos ya señalado, pero el gobierno federal estima llegar a 4.7 toneladas en 2030.
A largo plazo se estima que el Tren Maya podría mover hasta 10 millones de toneladas en 11 estaciones multimodales, conectadas al ramal de puerto de Progreso.
La previsión financiera, como negoció de pasajeros, no tiene expectativas de éxito. En cambio sí tiene probabilidades como corredor logístico peninsular con base en el puerto de Progreso y con la intención de conectar con el tren interoceánico que actualmente ya mueve 25 millones de toneladas anuales.
Sin embargo, también depende de los acuerdos que pueda amarrar con las grandes empresas como Cemex, Maseca, empresas automotrices y también con Pemex.
Esas serían las expectativas del proyecto de rescate.

Tempestades:
Es agosto y es tiempo de que arrecien las temporadas de huracanes: la de fenómenos meteorológicos y la de definiciones políticas en la cual los vientos fuertes empiezan a sentirse.