Captura de Nicolás Maduro sacude el tablero geopolítico de Sudamérica

En un giro sin precedentes que ha dejado al mundo en estado de shock, el exmandatario venezolano Nicolás Maduro se encuentra bajo custodia federal en Nueva York tras una incursión militar de fuerzas especiales estadounidenses ejecutada el pasado sábado 3 de enero de 2026. La operación, que incluyó bombardeos estratégicos en Caracas, marca el colapso del gobierno chavista tal como se conocía y abre un capítulo de absoluta incertidumbre para Venezuela.

La captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue confirmada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien describió la acción como una “extracción necesaria” para enfrentar cargos por narcoterrorismo y tráfico de drogas. Mientras Maduro aguarda su primera comparecencia ante un tribunal en Manhattan este lunes, en Caracas la situación es de una tensa calma institucional.

Delcy Rodríguez, anteriormente vicepresidenta, ha asumido la presidencia interina con el apoyo -al menos momentáneo- de la cúpula militar (FANB), calificando el suceso como un “secuestro” y una violación a la soberanía nacional. Este cambio abrupto en la dirección del país ha generado una serie de repercusiones inmediatas y a largo plazo que podrían definir el futuro de Venezuela y su posición en la región.

Repercusiones a corto plazo: Caos e incertidumbre

El impacto inmediato de la detención de Maduro ha desencadenado una onda expansiva en tres frentes críticos:

  1. Dualidad de Poder y Acefalía: Aunque Rodríguez reclama el mando, sectores de la oposición liderados por Edmundo González exigen una transición democrática inmediata. El país enfrenta un vacío de autoridad real, mientras las fuerzas armadas deciden si mantienen su lealtad al esquema anterior o negocian con los nuevos actores en el escenario político.
  2. Inestabilidad Social: Se han reportado protestas masivas tanto a favor como en contra del operativo. El riesgo de enfrentamientos civiles entre colectivos armados y facciones disidentes de la fuerza pública es crítico, lo que plantea interrogantes sobre la seguridad y la cohesión social en el corto plazo.
  3. Aislamiento Diplomático: La región se ha fracturado. Mientras países como Argentina y El Salvador han celebrado lo que consideran la “caída del dictador”, potencias como China, Rusia y vecinos como Colombia y Brasil han condenado la intervención militar, aumentando la tensión en la frontera y complicando las relaciones diplomáticas.

Repercusiones a Largo Plazo: ¿Reconstrucción o Estado Fallido?

El futuro de Venezuela dependerá de la capacidad de los actores internos y externos para gestionar el periodo post-Madurismo. Algunos puntos críticos a considerar son:

  1. Reconfiguración de la Industria Petrolera: Trump ha sugerido que empresas estadounidenses podrían intervenir en la gestión de PDVSA para estabilizar la producción. Esto podría significar el fin de las sanciones, pero también implicaría una fuerte dependencia de los Estados Unidos.
  2. Crisis Migratoria: Si la transición deriva en una guerra civil o un conflicto prolongado, analistas prevén un nuevo éxodo masivo que superaría los niveles vistos en la última década, presionando las economías de toda la región.
  3. Desmantelamiento del Sistema de Justicia: La ausencia de Maduro obliga a una reforma total de las instituciones como el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE). El reto será reconstruir la confianza ciudadana sin que el proceso sea percibido como una “imposición colonial”.

Cabe resaltar que los mercados energéticos han reaccionado con volatilidad moderada. Aunque Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo, su infraestructura actual requiere años de inversión y estabilidad política para volver a ser un actor relevante en la oferta global.

La Reacción de México: Condena y “No Intervención”

El Gobierno de México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, ha rechazado de manera contundente la incursión militar de Estados Unidos en territorio venezolano. La postura oficial se fundamenta en los principios tradicionales de la política exterior mexicana, que incluyen la condena al uso de la fuerza y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Sheinbaum calificó el bombardeo a Caracas y la extracción de Maduro como una “agresión militar injustificada” y una violación del derecho internacional.

Además, el gobierno mexicano ha invocado la Doctrina Estrada, reafirmando el artículo 89 de la Constitución que defiende la solución pacífica de controversias. A pesar de mantener una relación de “coordinación” con la administración de Donald Trump, México ha insistido en que no hay “subordinación”, advirtiendo que este tipo de operativos podrían sentar un peligroso precedente en la región. Esta posición ha provocado divisiones internas: mientras el partido oficialista (Morena) apoya la soberanía venezolana, la oposición celebró la captura de Maduro, considerándola un acto de justicia contra un “dictador narcoterrorista”.

El “Efecto Candado”: Cierre de Fronteras en la Región

La caída del mando en Caracas ha generado un clima de temor a un colapso social que podría resultar en un éxodo masivo de venezolanos. Como respuesta, Argentina y Perú han anunciado el cierre total de sus fronteras y la cancelación de visados para funcionarios vinculados al régimen chavista, mientras que Colombia, a pesar de condenar el ataque, ha cerrado preventivamente el paso fronterizo de Paraguachón.

Brasil y Guyana, por su parte, han incrementado la presencia militar en sus fronteras ante la posibilidad de movimientos de facciones militares venezolanas o un ingreso descontrolado de refugiados.

El Dilema del Migrante Común

El migrante venezolano se enfrenta a un escenario de “atrapamiento”. La paralización de los consulados venezolanos ha impedido la obtención de pasaportes, dejando a millones en un limbo legal. Las rutas migratorias tradicionales, ahora militarizadas, complican aún más la situación.

Los organismos internacionales, como OIM y ACNUR, advierten que si la inestabilidad en Venezuela persiste, el número de desplazados podría superar los 9 millones a finales de 2026, convirtiendo la incertidumbre en Caracas en el principal motor de una nueva ola migratoria que choca con fronteras cada vez más blindadas.

Captura de Maduro y sus Repercusiones Económicas en la Relación México-EE. UU.

Bajo la administración de Donald Trump en 2026, la reciente captura de Nicolás Maduro ha desencadenado un evento político que trasciende la esfera diplomática, convirtiéndose en el catalizador de una guerra comercial preventiva contra México. El expresidente ha vinculado explícitamente la seguridad fronteriza con la estabilidad económica de América del Norte, lo que ha generado una serie de sanciones que impactan directamente en la economía mexicana.

Trump ha dejado claro su arsenal de sanciones comerciales, comenzando por la amenaza de imponer un arancel general del 25% a todos los productos mexicanos. Esta medida podría encarecer significativamente productos clave como vehículos, electrónicos y alimentos, poniendo en riesgo la ventaja competitiva que México ha disfrutado bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Además, el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) permite al presidente bloquear transacciones financieras con México si considera que la crisis migratoria derivada de la caída del régimen venezolano representa una “amenaza inusual y extraordinaria”. Esto podría tener efectos devastadores sobre la economía mexicana, especialmente en los sectores más vulnerables como el acero y la industria automotriz.

El año 2026 también es clave por la revisión programada del T-MEC, donde Trump podría aprovechar la crisis venezolana para endurecer los términos del tratado. La condicionalidad no comercial significaría que la permanencia de México en el acuerdo dependería de métricas de seguridad. Esto ha generado incertidumbre entre las empresas que contemplaban el nearshoring, ralentizando sus inversiones ante el temor de un posible colapso del tratado.

Si México cede a las presiones de Trump y opta por cerrar sus fronteras o aceptar deportaciones masivas, enfrentará severos costos internos. Los analistas estiman que una prolongada guerra arancelaria podría reducir el crecimiento del PIB mexicano entre un 1.5% y 2% anual, mientras que las remesas podrían caer entre un 5% y 10%, afectando especialmente a estados como Michoacán y Oaxaca.

La captura de Nicolás Maduro ha marcado un quiebre en la política latinoamericana, generando tensiones regionales y nuevas dinámicas migratorias que podrían definir el futuro de Venezuela y su entorno. Las reacciones nacionales e internacionales muestran un mundo dividido ante el colapso de un régimen que ha dejado profundas cicatrices en su pueblo y su economía. Las decisiones que se tomen en los próximos meses serán cruciales no solo para el destino de Venezuela, sino para la estabilidad y la cooperación en Sudamérica.

EXPERIENCIA GASTRONÓMICA