En el marco de la tercera edición del festival gastrocultural Apapaxoa 2026, organizado por Grupo Xcaret, la alta cocina internacional encuentra uno de sus referentes más lúcidos en la figura de Andoni Luis Aduriz. Fundador del multipremiado restaurante “Mugaritz” y del innovador proyecto “Xal”, el aclamado chef español reflexiona sobre el compromiso, la identidad cultural y la profunda necesidad de comunidad en la gastronomía contemporánea.
Lejos de los discursos solemnes sobre la posteridad, Aduriz aborda su labor en este encuentro paradisíaco desde una perspectiva humana y vital: “No me interesan los legados. ¿Para qué? Que se acuerden ahora que estoy vivo. Luego que no me recuerden, da igual”, confiesa con absoluta franqueza. Para el chef, el verdadero valor reside en el presente, en la intensidad con la que se asume cada proyecto y en la capacidad de conectar con el entorno mexicano, un país del que afirma rotundo: “Te da el doble de lo que tú le das”.
Raíces Globales y el Universo de Xal
La integración de Aduriz en el universo de Grupo Xcaret a través de “Xal” no es casualidad; responde a una revisión histórica que conecta las costas mexicanas con el pasado transoceánico. El chef vasco profundiza en las rutas de la Nao de Manila, recordando que aquel intercambio comercial iniciado hace más de dos siglos no solo transportaba oro, plata y seda, sino que sentó las bases de una primera globalización en la que confluyeron Asia, Europa y América, legando ingredientes tan cotidianos e identitarios como el mango Manila o el tamarindo.
“En Xal nos hemos creado una realidad posible, muy creativa, pero con unas raíces realmente muy serias y sobre todo con mucha verdad”, afirmó Aduriz.
Esta búsqueda constante se nutre de una trayectoria de más de treinta años enfocada en la creatividad. Para Aduriz, los mecanismos que emplea el cerebro para imaginar son idénticos a los que utiliza para recordar, fusionando la experiencia culinaria con la invención de nuevas nostalgias.
La sobremesa como eje del bienestar Humano
Durante su intervención, el chef vasco desvió la conversación de los tópicos cromáticos —rechazando elegir un solo color o sabor para definir la experiencia porque “en un país de tanta exuberancia no hay que quedarse con un detalle”- para poner el foco en un valor cultural innegable: la sobremesa.
Apoyándose en reflexiones sobre los riesgos del aislamiento social en el mundo moderno, Aduriz destacó que la cocina y la compañía no son una pérdida de tiempo, sino una fuente indispensable de salud y bienestar. “Estamos hechos de relaciones”, subrayó, representa una riqueza social que el mundo actual necesita revalorizar urgentemente.
Un futuro de mayor compromiso
Con la mirada puesta en las próximas ediciones de Apapaxoa —que ya planea extenderse durante siete días con la participación de más de quince países—, Andoni Luis Aduriz reitera que el secreto del éxito en este tipo de encuentros no radica en el protocolo, sino en la autenticidad. Intervenir lo justo, molestar lo menos posible y cocinar desde el corazón son las máximas de un creador que, sigue demostrando que la alta cocina de vanguardia y la sensibilidad artística pueden caminar siempre de la mano.
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