La inmensa riqueza cultural, la profunda cosmovisión maya y el inquebrantable orgullo de las comunidades quintanarroenses impregnaron cada rincón del Complejo Cultural Los Pinos durante los días 3 y 4 de octubre. En un acto que trascendió la simple exhibición para convertirse en una celebración viva de la identidad peninsular, la gobernadora Mara Lezama Espinosa inauguró la muestra “Quintana Roo en Los Pinos”, abriendo una puerta inmejorable para que el público capitalino experimentara de primera mano las tradiciones, expresiones artísticas, saberes y sabores del estado.
El inicio de aquellas jornadas estuvo marcado por el más profundo respeto a los orígenes. En la Plaza Jacarandas, ante la mirada atenta de los asistentes y la presencia de la directora del recinto, Elisa Lemus Cano, se llevó a cabo la solemne ceremonia maya del Juts’ Lu’um. A través de este ritual, se pidió respetuosamente permiso a la Madre Tierra para el desarrollo de las actividades, manifestando de manera tangible el sagrado vínculo que los pueblos originarios mantienen con la naturaleza.
Durante aquel encuentro, los visitantes caminaron a través de un patrimonio cultural vivo y palpitante. La muestra otorgó un merecido protagonismo a las mujeres y hombres de diversas localidades del estado, quienes demostraron su innegable destreza. Mediante 15 espacios destinados a artesanos y 21 a productores, se presumieron los intrincados bordados, el meticuloso urdido de hamacas y las artesanías que dan textura a la región. Asimismo, el aire de Los Pinos se saturó con los aromas inconfundibles de la cocina tradicional; cocineras y cocineros compartieron su herencia a través de platillos excepcionales como el taco de pulpo y castacán, el tsi’ik de jurel, las empanadas de chaya con pollo y queso, los tacos de escabeche con but y el aclamado Taco de Oro.
El latido sonoro de Quintana Roo resonó con fuerza gracias a una programación artística diseñada para exaltar el alma del sureste. Los capitalinos descubrieron la magia de la Mayapax, la tradición musical por excelencia de las comunidades mayas, y se dejaron envolver por la cadencia de la poesía en lengua maya declamada por Wildernain Villegas. La atmósfera festiva fue coronada por las magistrales ejecuciones del Ballet Folclórico del Estado, la Orquesta de Seguridad Ciudadana, la Orquesta Polifacética de Felipe Carrillo Puerto, el grupo Juul K’iin de Cozumel y Los Juan Diego. A la par, el talento de artistas como Astrid Hadad y Perla López, “La Mexicana”, cautivó a los presentes, mientras que familias enteras se sumergían en talleres de lengua maya, arte y biocultura.
Todo este magistral despliegue fue el resultado de una sólida sinergia entre las instituciones federales y estatales, coordinado a través del Instituto de la Cultura y las Artes, dirigido por Lilian Villanueva Chan, en conjunto con las Secretarías de Desarrollo Económico, de Turismo y el Instituto de Economía Social y Solidaria. Aquel fin de semana quedó grabado como el testimonio irrefutable de un estado que abrazó y compartió sus raíces, demostrando que la cultura maya sigue siendo la fuerza inagotable de su identidad comunitaria.
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