Ruptura o distracción

Por Jorge Eugenio Acevedo Marín
El caso del pretendido regreso de Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa con el repudio de Morena, la 4T y, principalmente, de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tiene dos lecturas.
Después de casi dos años al frente del gobierno mexicano, parece que la mandataria quiere sentirse presidenta, demostrar que es ella la que manda.
Pero su postura dejaba dudas, porque, a final de cuentas y pese al repudio de la 4T y 23 gobernadores, Rocha Moya regresar aj poder de nueva cuenta en Sinaloa sin importar las acusaciones que tiene de la justicia federal de Estados Unidos.
Y ahí está la segunda parte: con su firmeza en contra de quien es acusado por el gobierno de Estados Unidos, Sheinbaum le manda también un mensaje a Donald Trump de que está dispuesta a colaborar y que, como lo dice su mensaje, el bien de la nación está por encima de personajes y apellidos (Léase Andrés Manuel López Obrador).
Hay que recordar la acusación estadounidense en contra de Rocha Moya por dar facilidades al cártel de Sinaloa para traficar drogas hacia el país del norte.
Eso ocurrió en abril pasado cuando el Departamento de Justicia y la Corte del Distrito Sur determinaron llevar a juicio al gobernador con nueva licencia y para ello solicitó a las autoridades mexicanas su detención provisional para extraditarlo a Estados Unidos y enfrentar su juicio.
La pregunta es si la Presidenta Sheinbaum está dispuesta a ir más allá en esta nueva, firme postura y cumplir con la petición estadounidense de entregar a Rocha Moya.
No es un tema fácil. El golpe sobre la mesa de Sheinbaum tiene un efecto político que pretende demostrar quién manda en este país, pero la situación penal sigue igual, pues hasta el momento la FGR no ha tenido elementos, al menos así lo señalan, para actuar contra el mandatario sinaloense con licencia.
Además, aunque no ejerza el cargo todavía tiene fuero y para perderlo tendría que abrirse un juicio político en su contra y para ello tendrían que haber elementos legales y judiciales para llevarlo al cabo.
La FGR no podría detenerlo por delitos en México, pero la presión de Estados Unidos puede incrementarse para formalizar la solicitud de detención, ya no provisional, y su extradición inmediata.
Para ello, el gobierno de México, a través de Relaciones Exteriores, pediría a un juez federal emita la orden de captura, pero Rocha podría ampararse y prolongar su posible extradición.
Jurídicamente las cosas no cambiaron tanto, pero políticamente sí, porque pone de manifiesto una posible ruptura entre la Presidenta y su mentor López Obrador.
Puede que hoy empiece una nueva historia en Palacio Nacional con nuevos episodios y posibles desencuentros.

Decisiones
Morena cerró su etapa de asambleas con los aspirantes a la Coordinación de la Defensa de la 4T y con ello empieza el nerviosismo en tanto se da a conocer el nombre del designado o designada.
Al parecer, ya es cuestión de días.