Por Jorge Acevedo Marín
La visita que realizó el fin de semana pasado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó un sentimiento de esperanza entre los quintanarroenses, pero en especial entre la gente de Tulum.
Este polo turístico y arqueológico vive quizás la peor etapa de una crisis que empezó hace algunos años por el desinterés, a veces hasta mal trato, de funcionarios federales, del ejército, de la errática actuación del gobierno municipal y por la voracidad de empresarios y pobladores tulumenses.
Si a eso le añadimos el aumento de la delincuencia y del crimen organizado, y la arribazón exagerada de sargazo, puede entenderse porqué la crisis en Tulum tomó signos de gravedad.
En pocos años Tulum pasó de ser un centro turístico exclusivo a una ciudad prácticamente en el abandono y con ocupaciones hoteleras casi por los suelos.
Por eso fue necesaria la visita de Sheinbaum Pardo para que constatara personalmente la gravedad del caso y presentara acciones para tratar de revertir la crisis.
La gira -que se acortó por la agenda presidencial, pero que también incluyó Playa del Carmen y Cancún- dejó al menos esperanza y la presentación de un programa de diez puntos con el cual pretende revertir el mal momento.
Entre los anuncios se establecieron reglas claras para la operación del Parque del Jaguar que manejado por el Ejército Mexicano ocasionaron severas quejas de abusos y maltratos para turistas nacionales y extranjeros, pero también para los pobladores y comerciantes del lugar.
Hubo, incluso regaños, cómo los dos que se llevó el comisionado de la Conamp, Pedro Álvarez Ycasa, durante la visita al área protegida de Tulum.
En ese regaño, la presidenta dejó muy en claro su mensaje: Hay que gobernar con sentido común.
Un mensaje claro ante un titubeante Álvarez Ycaza quien se llevó un segundo jalón de orejas por el tema de un particular que el funcionario pretendía resolver en tres meses, pero que recibió el ultimátum presidencial dejó hacerlo antes que termine este mes.
Además, hay que aclarar, como podría interpretarse, que no fue una gira de llamado a violentar la ley, sino a dejar atrás el burocratismo al amparo de las normas.
Si las gestiones no avanzan, no avanza el país y se lesiona al ciudadano. Esa fue la lección de Sheinbaum en su visita.
No fue una gira de relumbrón; fue un recorrido de trabajo con propuestas de soluciones a corto y mediano plazo.
No se dejó fuera ninguno de los problemas: para todos hubo propuestas y anuncios de inversión.
Seguridad, sargazo, promoción turística, fomento a la inversión y regularizar las áreas protegidas para evitar abusos. Además, se buscará reactivar la actividad aérea en el aeropuerto de ese municipio que también decayó.
El anuncio ya se dio; ahora se esperan las acciones.
Ausencia
Llamó la atención que el presidente municipal Diego Castañón no apareció durante la gira presidencial.
O tenía algo mejor qué hacer o no fue invitado. ¿Cuál sería la razón de su ausencia?
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