El “Efecto Benito” en el Super Bowl LX

El Levi’s Stadium no solo albergó este domingo el evento deportivo más importante del año; se convirtió en el epicentro de un terremoto cultural que ha fracturado la opinión pública en Estados Unidos. La actuación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX ha dejado una estela de reacciones encontradas, consolidando a Benito Antonio Martínez Ocasio no solo como una superestrella global, sino como un símbolo de resistencia identitaria en un país profundamente polarizado.

Una revolución estética y sonora

Lo que ocurrió en el campo de juego fue una transformación total. El “Conejo Malo” no se limitó a cantar sus éxitos; convirtió el emparrillado en un fragmento vibrante de Puerto Rico. La narrativa visual fue meticulosa: recreaciones de campos de caña de azúcar, puestos de piraguas (hielo raspado) y la ya icónica “casita”, donde el ambiente de una reunión familiar caribeña —con “viejitos” jugando dominó incluidos— desafió la pulcritud corporativa habitual de la NFL.

La carga política, aunque carente de discursos directos durante el set musical, fue omnipresente. El uso exclusivo del español fue interpretado como una declaración de principios, especialmente tras sus recientes y mordaces críticas al ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas). El cierre fue el golpe de gracia simbólico: un potente “God Bless America” mientras mencionaba naciones desde Chile hasta Canadá, reclamando el término “América” como una herencia compartida y no como un gentilicio exclusivo de los Estados Unidos.

La alianza de artistas

El espectáculo alcanzó su clímax con colaboraciones que tendieron puentes generacionales y géneros. El regreso de Ricky Martin al escenario del Super Bowl inyectó una dosis de nostalgia necesaria, recordando la “explosión latina” de finales de los 90 y la canción de “Lo que le pasó a Hawaii”, un tema de protesta que utiliza la historia de Hawaii (su anexión por EE. UU. y el desplazamiento de sus nativos) como un espejo de lo que muchos puertorriqueños sienten que ocurre hoy en su isla con la gentrificación y la crisis de recursos, así como la falta de ayuda tras el huracán María, a través del simbolismos en escena.

Sin embargo, fue la aparición de Lady Gaga la que rompió el internet. La artista, conocida por su camaleonismo, se unió a Benito para interpretar una versión en salsa que demostró que el género tropical posee una maleabilidad capaz de absorber a las figuras más grandes del pop anglo.

La grieta política y mediática

Como era de esperarse, la reacción ciudadana fue visceral. Mientras los sectores progresistas y la juventud celebraron la “apertura” y la “visibilidad”, las voces conservadoras no tardaron en manifestarse. El presidente Donald Trump, a través de sus canales oficiales, calificó la elección de Bad Bunny como “terrible”, argumentando que la NFL está perdiendo su esencia y que estas decisiones “siembran odio” al alejarse de los valores tradicionales.

Esta división se reflejó con nitidez en el panorama mediático. Por un lado, la visión conservadora (Fox News, Breitbart) tildó el show de “Caballo de Troya” del wokeismo, acusando a la liga de alienar a su base de fans histórica. Por otro lado, la visión liberal (The New York Times, CNN) aclamó la presentación como una “clase magistral de diplomacia cultural” y un reconocimiento de la “Nueva América”.

El Negocio de los Mil Millones

A pesar del ruido político, los datos económicos sugieren que la decisión de la NFL, orquestada por el triunvirato de poder que incluye a Roc Nation (Jay-Z), fue una jugada maestra. La liga ha comprendido que su futuro financiero habla español. Con una audiencia latina que en México supera los 40 millones de fans y más de 43 millones de hispanohablantes en EE. UU., el “Efecto Benito” es, ante todo, un motor económico.

Indicador EconómicoImpacto Estimado (2026)
Impacto Económico Total$630 millones de dólares en la región sede.
Costo de Comercial (30s)Récord histórico de $10 millones de dólares.
Audiencia Latina en EE. UU.Más de 43 millones de espectadores potenciales.
Crecimiento de Streaming+26% en reproducciones previas al show.

El Impacto en los rankings y el voto

Las repercusiones musicales son inmediatas. Billboard anticipa que el álbum “Debí Tirar Más Fotos” regresará al #1 del Billboard 200, mientras que el interés por el idioma español ha provocado un aumento en las búsquedas de apps de idiomas por parte de angloparlantes.

Sin embargo, el efecto más duradero podría ser el electoral. Para los analistas, este show funcionó como un mecanismo de movilización para el “gigante dormido”. El aumento en las búsquedas sobre cómo registrarse para votar en estados clave como Arizona y Pensilvania tras el evento sugiere que el orgullo cultural puede traducirse en acción política. La juventud latina, que representa el 85% de la aprobación del show, ve en Bad Bunny a un líder que no necesita “traducirse” para ser poderoso.

El espectáculo de medio tiempo ha dejado de ser un intermedio para convertirse en el termómetro social de la nación. Bad Bunny no se adaptó al Super Bowl; obligó al Super Bowl a adaptarse a él. Al hacerlo, ha dejado claro que en 2026, la identidad de los Estados Unidos se dirime tanto en las urnas como en los escenarios, y que el ritmo del futuro se marca en español.

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EXPERIENCIA GASTRONÓMICA