Surgieron después de la Segunda Guerra Mundial en Japón, y llegaron para quedarse pues no sólo resolvieron un problema de movilidad y asequibilidad, sino que ahorran espacio y eficientan costos.
Se trata de los keijidōsha, mejor conocidos como K cars o kei cars, que pueden tener diferentes características, equipamiento y precio siempre y cuando cumplan con los parametros que limitan su capacidad de motor y su potencia.
Pero como las limitaciones que se imponen solo son técnicas, los fabricantes quedan en libertad de decidir sobre el resto de las especificaciones y por ello vemos modelos con turbocompresor, tracción, transmisión automática o incluso con GPS, aire acondicionado y ayudas a la conducción.
Los kei cars son pequeños, económicos y eficientes, pero además cuentan con incentivos como una menor tasa impositiva y pólizas de seguros reducidas por lo que desde hace varias décadas se han situado entre los favoritos de los japoneses.
De hecho, según cifras oficiales, al menos un 30 por ciento de los autos que se compraron en Japón durante la pandemia pertenecen a este segmento.
El kei car fue creado para promover el crecimiento de la industria automovilística, para fomentar la utilización de vehículos pequeños y económicos, así como para ofrecer alternativas en los métodos de reparto de bienes y personas de pequeñas empresas y negocios locales.
De hecho se podría decir que los kei cars se han convertido en parte del ecosistema urbano y sería difícil pensar en un Japón sin kei cars circulando por sus calles.
Pero mientras los kei cars llevan décadas sosteniendo a la industria automotriz nipona y moviendo a los japoneses por su territorio, y por mucho que sus atractivos y beneficios parezcan dignos de exportación, sus características no parecen cuadrar con los parémtros internacionales.
Un kei car no puede ser mayor de 3.4 metros de largo, 1.48 metros de ancho y 2 metros de alto y su motor no debe superar los 0.66 litros de cilindrada por lo que las posibilidades de exportación en un mundo que apuesta por autos tipo SUVs y motores de alta potencia, sigue siendo prácticamente nulo.
Aún así, en los sectores automotrices no se deja de hablar de un gran mercado potencial a nivel mundial para los kei cars, pues a su tamaño y eficiencia hay que agregarle lo atractivo de sus diseños y la ternura que logran despertar por sus características físicas.
Por lo pronto, manejar y ver un kei car seguirá siendo una experiencia que sólo se puede vivir en eventos especiales, ferias automovilísticas, y por supuesto, en tierras japonesas.
Foto de tennen gas en wikimedia
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