Por Jorge Acevedo Marín
España llegará este 29 de noviembre a una elección adelantada, anunciada por el actual presidente de gobierno Pedro Sánchez, en un ambiente de violencia que podría ser un escenario de política de odio entre la izquierda gobernante y la ultraderecha que busca llegar al poder.
Son dos temas los que básicamente ocupan al país y que podrían ser definitorios:
Un tema de inmigración, que desbordó con la llegada de miles procedentes de Marruecos al territorio español en África de Ceuta, que es bandera hoy de la ultraderecha, por un lado.
Y por el otro, un tema de vivienda de renta elevada que mantiene una magna protesta a lo largo del país, pero que tiene como símbolo una acampada multitudinaria en la céntrica Plaza del Sol de Madrid, que es bandera de los socialistas luego que los de derecha y ultraderecha (PP y Vox) decidieron no aprobar un par de decretos enviados por el gobierno de izquierda y que, según, pretendían dar mayores facilidades a quienes tienen que pagar una renta.
Este último tema es el más preocupante luego de que hace un par de días un grupo de jóvenes auto nominados neofascistas y que portaban banderas del franquísimo intentaron desalojar con violencia a los acampados.
Su grito de “guerra”, como en las épocas del dictador Francisco Franco, es “un rojo (socialista) muerto, abono para mi huerto.
En el caso de Ceuta, los pobladores de esa ciudad autónoma culpan al gobierno de no utilizar los recursos necesarios para desalojar a los miles de invasores africanos. Piden también se use la fuerza policial para echarlos fuera.
Ciertamente, hay un ambiente de preocupación y temor que ha motivado que muchos negocios operen con reservas y con protección policial.
Sin embargo, pareciera que el tema de la llamada acampada de los inquilinos parece ser hoy el tema más serio, pues a la intentona de desalojo de los presuntos neofascistas o neofranquistas se suma el discurso del alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida quien expresó “hay que recuperar (la plaza del) Sol”, lo que fue interpretado como un acto de provocación.
Sánchez, cuya popularidad no es buena pues se ha visto rodeado de escándalos judiciales de familiares -su esposa y hermano entre ellos- y de entonces cercanos colaboradores, quiere apostar hoy todas sus canicas y adelanta elecciones para tratar de vencer en las urnas el avance, principalmente, de la extrema derecha.
Y en esa aventura también mete elecciones para tratar tema de la inmigración y el discurso presuntamente racista de Vox y de su líder Santiago Abascal.
El actual presidente no la tiene fácil porque su partido, el Socialista Obrero Español (PSOE) cayó mucho en las encuestas y podría no ganar los escaños suficientes en el Congreso hispano para mantenerse en el poder.
Pero se la juega y apuesta a una huelga nacional convocada por los inquilinos inconformes y por los principales sindicatos de trabajadores que exigen un aumento del 7 por ciento al salario mínimo, esto justo unos días antes de las elecciones generales.
Estallan huelga y violencia
Al momento de escribir este comentario aparecen, como se esperaba, huelga y protestas por parte de docentes de la Universidad Complutense de Madrid y también la violencia en un enfrentamiento que no deja bien parada a la policía española. Ya se ordenó, incluso, una investigación.
¿Qué más viene?
